

En la mañana del martes, 18 de noviembre de 2025, Carmen Janette Vélez Rivera falleció tristemente a los 59 años, en la paz de su hogar y rodeada de su familia, tras una valiente batalla contra el cáncer. Nació el 3 de marzo de 1966 en Cayey, Puerto Rico.
Carmen, conocida cariñosamente como “Janet”, dedicó gran parte de su vida profesional a la industria bancaria, desempeñándose con dedicación en roles que abarcaron desde cajera hasta la aprobación de préstamos. Con el paso del tiempo, su fe se convirtió en una parte central de su vida, encontrando un hogar espiritual en el coro de su iglesia.
Quienes la conocieron recuerdan a Janet por su alegría contagiosa y su personalidad radiante. Tenía el don de iluminar cualquier espacio: ya fuera bailando hasta el amanecer en celebraciones familiares o cantando con entusiasmo en el karaoke. Amaba los viajes en crucero con su familia, donde encontraba paz y felicidad explorando nuevos horizontes. Por encima de todo, para ella no había nada más sagrado que la unión familiar. Como esposa y madre, vivió entregada al amor, al servicio y a la protección de los suyos.
Le sobreviven su amado esposo, Carlos Montanez; sus hijos, Jonathan Montanez, Kevin Montanez y Cristian Montanez y su hijastro “Charlie Montanez”; sus nietos, Joyanna, Maia, Jaxon y Cristian Jr; su madre, Carmen Rivera; y sus hermanas, Silquia Vélez y Nelly Vélez. Todos la recordarán con profundo cariño, gratitud y admiración.
Poema – “Si Pudiera Hablarles Hoy”
Si pudiera hablarles hoy, mis amores,
les diría que no lloren por mí,
que mi alma sigue viva en cada uno,
que mi hogar eterno está aquí.
Jonathan, Kevin y Cristian,
hijos míos, mi orgullo, mi razón,
en ustedes dejo mi fuerza,
mi alegría y mi corazón.
Estoy en cada risa que compartan,
en cada abrazo que se den con fe,
en esas noches donde el silencio pesa,
o en los días en que la vida va bien.
Joyanna, Maia y Jaxon, Cristian Jr mis nietos,
tesoros que la vida me regaló,
cuando miren al cielo un momento,
recuerden que su abuela nunca se marchó.
Carlos, mi amor, mi compañero,
tú que me diste todo sin pedir,
si pudiera abrazarte una vez más,
te diría: “Sigue viviendo por ti”.
No teman al camino sin mi sombra,
el amor que les di será su luz.
Y cuando el mundo parezca muy grande,
cierren los ojos… ahí me tienen ustedes.
No me fui… solo cambié de casa.
No morí… solo aprendí a volar.
Y un día, cuando Dios lo permita,
volveremos, en su tiempo, a abrazar.
Mensaje de la Familia
La familia Montanez agradece profundamente las muestras de amor, apoyo y oraciones recibidas durante este difícil proceso. Janet dejó un legado de alegría, fe y amor incondicional que continuará viviendo en todos aquellos que compartieron su vida.
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